lunes, 26 de marzo de 2012
Après la petite mort
sábado, 24 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
Saluda, que Nos vigilan.
Hoy, la Enfermedad y yo volvemos a mirarnos a los ojos. No hay tregua, vuelve – siempre.
(I’m with You, Oh, I’m with all of You in Rockland… ).Nadie que me haya excitado de verdad ha podido ser feliz a secas, si se puede hacer tal cosa. Así dicho parece una gilipollez, pero es que a la entropía prozaica parece que sólo he sobrevivido yo –polvos con autómatas. Tanto es así que creo que he desnudado a la Enfermedad, que creo que de hecho sólo follo con la Enfermedad, que he descubierto que el cuerpo de la Enfermedad me gustaba más cuando sólo la imaginaba desnuda (..where you’re madder than I am). Potentia gaudendi. Hasta creo a veces que mi terapia de shock viene del contacto con la piel de la Enfermedad, que las pollas y los labios y los pechos y los órganos son electrodos que me unen a la máquina que borra mi memoria y descontrola mis esfínteres a cambio de mantener a ralla a la Enfermedad. [Hola, bienvenido a los circuitos de excitación – frustración. Llevo desde los 15 años no-medicada, ¿follamos? ] Las farmacéuticas se han llevado a todos mis amores eternos, algo ha de tener la química que no tenga yo.
Eso a veces te hace sentirte sola. Where we wake up electrified out of the coma.
En un cierto momento del rendirse al baile erótico con la Enfermedad el tiempo es tangiblemente relativo – los adictos al Tranquimazín son todos hijos díscolos de Newton y la Modernidad, según recientes estudios-. Si uno se deja llevar, a partir de un cierto punto histórico todos los acontecimientos que asumimos como verdades más o menos objetivas suceden de forma simultánea lógicamente: María Antonieta, la carrera espacial, JFK, la Primera Comunión, Hiroshima y Auschwitz, Fritz Lang, la Thatcher, las pinturas de Altamira, Martin Luther King, Nerón, Calígula y el primer beso. En cambio, se es capaz de relacionar todos estos elementos, aprovechando la ruptura de la distancia espacio-temporal, hasta que conforman un Todo transparente y perfectamente cimentado sobre las premisas delirantes de la Enfermedad. La Enfermedad es el motor de la Historia.
Pero casi ningún cristiano está dispuesto a asumir que Jesús era un esquizo, por ejemplo. [Si esta clase de reflexiones surgen en un café, preferentemente Starbucks, o en una conferencia universitaria, las podemos llamar revisionismo desde nuestra superioridad moral e intelectual. En la espiral de la Enfermedad se convierten en verdades reveladas, son Palabra desde nuestra superioridad divina]. Arte –los adictos al Tranquimazín y los adictos a los adictos al Tranquimazín somos bastardos de un vitalismo muy mal explicado y peor entendido-.
EL momento de abandonar esa inmersión frenética en la corriente de sucesos y sensaciones se parece bastante a la pequeña muerte. Los sucesivos experimentos demuestran, sin embargo, que sus efectos son más duraderos; y sus consecuencias psicológicas, de mayor calado.
(En la espiral de la Enfermedad, el momento más placentero de tu vida transcurre eternamente al mismo tiempo que la caída del Telón de Acero y el 11 de Septiembre). Un día rompí, accidentalmente, con Ella. Desde entonces soy más sabia, más precisa, más humana, más Amor. Con grandes motivos suficientes. Con fuerza para perseguirlos. Con futuro y espíritu y Tiempo. Pensar en lo que hemos sido sólo me trae una tristeza vacía que palpita sosegada. Lo que hemos sido no da hoy para llorar.
Y, en torno a la Zona Cero, gira ahora el Nuevo Mundo.
Aquí construiremos cantando la trinchera.
Aunque la Enfermedad aceche –siempre.
Bienaventurados los que han amado hasta romperse y tras hacerlo vagarán como fantasmas por la desolada superficie de la Tierra, muertos antes que su cuerpo,
for We know the amplitude of Time
(I’m with You, Oh, I’m with all of You in Rockland… ).Nadie que me haya excitado de verdad ha podido ser feliz a secas, si se puede hacer tal cosa. Así dicho parece una gilipollez, pero es que a la entropía prozaica parece que sólo he sobrevivido yo –polvos con autómatas. Tanto es así que creo que he desnudado a la Enfermedad, que creo que de hecho sólo follo con la Enfermedad, que he descubierto que el cuerpo de la Enfermedad me gustaba más cuando sólo la imaginaba desnuda (..where you’re madder than I am). Potentia gaudendi. Hasta creo a veces que mi terapia de shock viene del contacto con la piel de la Enfermedad, que las pollas y los labios y los pechos y los órganos son electrodos que me unen a la máquina que borra mi memoria y descontrola mis esfínteres a cambio de mantener a ralla a la Enfermedad. [Hola, bienvenido a los circuitos de excitación – frustración. Llevo desde los 15 años no-medicada, ¿follamos? ] Las farmacéuticas se han llevado a todos mis amores eternos, algo ha de tener la química que no tenga yo.
Eso a veces te hace sentirte sola. Where we wake up electrified out of the coma.
En un cierto momento del rendirse al baile erótico con la Enfermedad el tiempo es tangiblemente relativo – los adictos al Tranquimazín son todos hijos díscolos de Newton y la Modernidad, según recientes estudios-. Si uno se deja llevar, a partir de un cierto punto histórico todos los acontecimientos que asumimos como verdades más o menos objetivas suceden de forma simultánea lógicamente: María Antonieta, la carrera espacial, JFK, la Primera Comunión, Hiroshima y Auschwitz, Fritz Lang, la Thatcher, las pinturas de Altamira, Martin Luther King, Nerón, Calígula y el primer beso. En cambio, se es capaz de relacionar todos estos elementos, aprovechando la ruptura de la distancia espacio-temporal, hasta que conforman un Todo transparente y perfectamente cimentado sobre las premisas delirantes de la Enfermedad. La Enfermedad es el motor de la Historia.
Pero casi ningún cristiano está dispuesto a asumir que Jesús era un esquizo, por ejemplo. [Si esta clase de reflexiones surgen en un café, preferentemente Starbucks, o en una conferencia universitaria, las podemos llamar revisionismo desde nuestra superioridad moral e intelectual. En la espiral de la Enfermedad se convierten en verdades reveladas, son Palabra desde nuestra superioridad divina]. Arte –los adictos al Tranquimazín y los adictos a los adictos al Tranquimazín somos bastardos de un vitalismo muy mal explicado y peor entendido-.
EL momento de abandonar esa inmersión frenética en la corriente de sucesos y sensaciones se parece bastante a la pequeña muerte. Los sucesivos experimentos demuestran, sin embargo, que sus efectos son más duraderos; y sus consecuencias psicológicas, de mayor calado.
(En la espiral de la Enfermedad, el momento más placentero de tu vida transcurre eternamente al mismo tiempo que la caída del Telón de Acero y el 11 de Septiembre). Un día rompí, accidentalmente, con Ella. Desde entonces soy más sabia, más precisa, más humana, más Amor. Con grandes motivos suficientes. Con fuerza para perseguirlos. Con futuro y espíritu y Tiempo. Pensar en lo que hemos sido sólo me trae una tristeza vacía que palpita sosegada. Lo que hemos sido no da hoy para llorar.
Y, en torno a la Zona Cero, gira ahora el Nuevo Mundo.
Aquí construiremos cantando la trinchera.
Aunque la Enfermedad aceche –siempre.
Bienaventurados los que han amado hasta romperse y tras hacerlo vagarán como fantasmas por la desolada superficie de la Tierra, muertos antes que su cuerpo,
for We know the amplitude of Time
jueves, 1 de marzo de 2012
La bilis prescripta sabe mejor
Muy bien, pongámonos en situación, es el 22 de Noviembre de 1963. Dallas. J.F. Kennedy por alguna razón sabe que van a intentar asesinarlo en el desfile.
El asesino empuña su rifle de francotirador, paciente, con la boca seca y una promesa en la cabeza. Son las 12:30 aparece el coche presidencial, algo extraño ocurre, J.F Lleva una máscara de Bugs Bunny. El atacante no dispara.
- ¿Por qué no lo has hecho?
- Era Bugs Bunny, no podía matar a Bugs Bunny
- Idiota, era Kennedy disfrazado para camuflarse de un posible ataque, tendrías que haber disparado.
- No, era Bugs Bunny, tenía la cara de Bugs Bunny, no podía dispararle.
El asesino empuña su rifle de francotirador, paciente, con la boca seca y una promesa en la cabeza. Son las 12:30 aparece el coche presidencial, algo extraño ocurre, J.F Lleva una máscara de Otto Von Bismarck. El atacante no dispara.
-¿Por qué no lo has hecho?
- Era Otto Von Bismark, no podía dispararle a Otto Von Bismark, los alemanes se nos hubieran echado encima.
- Idiota, era Kennedy disfrazado para camuflarse de un posible ataque, ni siquiera coinciden en la historia, tendrías que haber disparado.
- No, era Otto Von Bismarck, era su cara, no podía dispararle a Otto Von Bismarck.
El asesino empuña su rifle de francotirador, paciente, con la boca seca y una promesa en la cabeza. Son las 12:30 aparece el coche presidencial, algo extraño ocurre, J.F Lleva una máscara de J. F Kennedy, una máscara de él mismo. El atacante dispara.
- ¿Por qué lo has hecho?
- Era J.F Kennedy, tenía que matar a J.F Kennedy
- ¡Idiota!, no era Kennedy, era una vaca sagrada hindú con una mascara del presidente
- ¿Y eso por qué?
- ¿Qué importa el por qué?, has matado a una vaca sagrada hindú y ahora tenemos a todos los indios en pie de guerra.
- No puede ser, las vacas hindúes no saludan con la mano, y no tienen la cara de J.F Kennedy.
- Ya te he dicho que llevaba una máscara
- Eso no es posible, he matado a J.F Kennedy, soy el mejor asesino de presidentes de la historia
- Era una vaca hindú
- Tu mujer sí que es una vaca hindú, ahora dame mi dinero.
El asesino empuña su rifle de francotirador, paciente, con la boca seca y una promesa en la cabeza. Son las 12:30 aparece el coche presidencial, algo extraño ocurre, J.F Lleva una máscara de Bugs Bunny. El atacante no dispara.
- ¿Por qué no lo has hecho?
- Era Bugs Bunny, no podía matar a Bugs Bunny
- Idiota, era Kennedy disfrazado para camuflarse de un posible ataque, tendrías que haber disparado.
- No, era Bugs Bunny, tenía la cara de Bugs Bunny, no podía dispararle.
El asesino empuña su rifle de francotirador, paciente, con la boca seca y una promesa en la cabeza. Son las 12:30 aparece el coche presidencial, algo extraño ocurre, J.F Lleva una máscara de Otto Von Bismarck. El atacante no dispara.
-¿Por qué no lo has hecho?
- Era Otto Von Bismark, no podía dispararle a Otto Von Bismark, los alemanes se nos hubieran echado encima.
- Idiota, era Kennedy disfrazado para camuflarse de un posible ataque, ni siquiera coinciden en la historia, tendrías que haber disparado.
- No, era Otto Von Bismarck, era su cara, no podía dispararle a Otto Von Bismarck.
El asesino empuña su rifle de francotirador, paciente, con la boca seca y una promesa en la cabeza. Son las 12:30 aparece el coche presidencial, algo extraño ocurre, J.F Lleva una máscara de J. F Kennedy, una máscara de él mismo. El atacante dispara.
- ¿Por qué lo has hecho?
- Era J.F Kennedy, tenía que matar a J.F Kennedy
- ¡Idiota!, no era Kennedy, era una vaca sagrada hindú con una mascara del presidente
- ¿Y eso por qué?
- ¿Qué importa el por qué?, has matado a una vaca sagrada hindú y ahora tenemos a todos los indios en pie de guerra.
- No puede ser, las vacas hindúes no saludan con la mano, y no tienen la cara de J.F Kennedy.
- Ya te he dicho que llevaba una máscara
- Eso no es posible, he matado a J.F Kennedy, soy el mejor asesino de presidentes de la historia
- Era una vaca hindú
- Tu mujer sí que es una vaca hindú, ahora dame mi dinero.
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