Hacía mucho tiempo que no me acordaba de Will [precisamente hoy].
Will es un hombre que se pasó de beberse los impulsos y de tomar riesgos y terminó durmiendo en un cajero.
Will -cuyo verdadero falso nombre es Diógenes- había sido atractivo sin pretenderlo. Le habían jodido en una plaza de Cuenca. A su lado la vida era sencilla y rica. Se reía descosida y musicalmente, y cuando lo hacía echaba un tufo a vino barato que tiraba para atrás.
Will había sido heroinómano y su libro favorito era "Las uvas de la ira".
Will pensaría que lo he perdido, y me miraría con una decepción profunda que no sabría disimular porque le faltan demasiados dientes como para que le quede una sonrisa convincente.
Will decía -me dijo-:
-"Quiero mi dolor, yo quiero mi dolor intravenoso";
y también:
"la analgesia es personal e intransferible, mujer, ya lo aprenderás. La analgesia no se comparte".
Will desapareció un día que llegué muy tarde y ya nadie se acuerda de él, ni siquiera yo.